La puesta a punto de una sala de calderas debe hacerse antes del primer periodo de frío, no el mismo día en que la comunidad necesita calefacción. Una revisión previa permite comprobar la combustión, el circuito hidráulico, las bombas, la regulación y los elementos de seguridad con tiempo suficiente para corregir defectos sin dejar al edificio sin servicio.
En una comunidad de propietarios de Madrid, la revisión debe integrarse en el programa de mantenimiento de la instalación y realizarla una empresa mantenedora habilitada. No consiste simplemente en encender las calderas y comprobar que producen calor: el objetivo es verificar que toda la instalación puede arrancar, modular y distribuir energía de forma segura, estable y eficiente durante la temporada.
¿Por qué conviene revisar la sala de calderas antes del invierno?
Durante los meses de menor demanda pueden aparecer pérdidas de presión, agarrotamiento de bombas, válvulas que no actúan, sondas desajustadas o incidencias en la regulación. Algunos problemas pasan inadvertidos mientras la instalación solo produce agua caliente sanitaria o permanece parada, pero se hacen evidentes cuando todos los circuitos de calefacción entran en servicio.
Anticipar la revisión aporta tres ventajas prácticas:
- Reduce el riesgo de una avería colectiva en el primer día frío, cuando aumenta la demanda de asistencia técnica.
- Permite corregir ineficiencias antes de acumular horas de funcionamiento con una combustión, un caudal o una curva de calefacción inadecuados.
- Facilita la gestión del administrador, porque deja documentadas las anomalías, las actuaciones recomendadas y la situación de la instalación antes del arranque.
En Madrid, la temperatura media climatológica pasa de 20,9 °C en septiembre a 15,1 °C en octubre, según los valores normales de la estación de Retiro publicados por AEMET. Por eso, septiembre y las primeras semanas de octubre son un buen margen para preparar la campaña sin esperar a una bajada brusca de temperaturas.

Checklist profesional para la puesta a punto de una sala de calderas
La lista exacta depende del combustible, la potencia, el diseño de la central térmica y las instrucciones del fabricante. No obstante, en una instalación centralizada hay varios bloques que deberían quedar comprobados antes de iniciar la temporada.
1. Revisar documentación, avisos e incidencias de la temporada anterior
El primer paso no está en la caldera, sino en el historial de la instalación. Conviene revisar el Manual de Uso y Mantenimiento, los partes de trabajo, el certificado de mantenimiento, las inspecciones reglamentarias y las incidencias comunicadas por los vecinos.
Las quejas repetidas —radiadores que no calientan en determinadas plantas, ruidos, exceso de temperatura o pérdidas de presión— aportan información útil para orientar las pruebas. El artículo 27 del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece que toda instalación térmica debe disponer de un registro de mantenimiento y reparaciones, conservado durante al menos cinco años.
2. Inspeccionar la sala y sus condiciones de seguridad
Antes de actuar sobre los equipos se comprueba que el acceso esté despejado, que no se utilice la sala como almacén y que la señalización e instrucciones de seguridad sean legibles. También se revisan la iluminación, la ventilación, los desagües y el estado general del recinto.
En instalaciones de más de 70 kW, el RITE exige que las instrucciones de seguridad y de manejo estén visibles en la sala de máquinas. Deben contemplar, entre otros aspectos, la parada de los equipos, la desconexión eléctrica antes de intervenir y la secuencia de arranque de bombas y generadores.
3. Comprobar calderas, quemadores y evacuación de humos
La revisión incluye el estado del generador, el quemador, el circuito de humos, la chimenea y la unión entre quemador y caldera. Cuando procede, se limpia el equipo y se realiza un análisis de combustión con instrumental adecuado.
El análisis permite verificar parámetros reales de funcionamiento y ajustar el quemador dentro de los valores previstos por el fabricante y la normativa. No debe sustituirse por una apreciación visual de la llama. Una caldera puede arrancar y, aun así, trabajar con un ajuste deficiente, ensuciamiento o una evacuación de productos de combustión que requiere intervención.

4. Revisar la alimentación de combustible
En salas de gas se comprueban el estado visible de la línea, las llaves, los elementos de regulación y las condiciones previstas para la instalación. En salas de gasóleo deben revisarse, además, el trasiego, los filtros, la aspiración y el estado del almacenamiento según corresponda.
Esta comprobación de mantenimiento no debe confundirse con la inspección periódica de la instalación receptora de gas. Son actuaciones diferentes, aunque ambas contribuyen a mantener la seguridad y la trazabilidad de la instalación.
5. Verificar presión, vaso de expansión y calidad del circuito
La presión debe comprobarse con la instalación fría y contrastarse con los valores de diseño. Si baja de forma recurrente, no basta con rellenar: hay que localizar la causa. Puede existir una fuga, una válvula de seguridad que descarga o un vaso de expansión con precarga incorrecta o membrana dañada.
También se revisan filtros, purgadores, separadores de aire y lodos, tratamiento de agua y signos de corrosión. Introducir agua nueva de forma frecuente aporta oxígeno y sales al circuito, lo que puede acelerar la corrosión y la formación de depósitos. Por eso es preferible diagnosticar una pérdida de presión que convertir el rellenado en una rutina.

6. Probar bombas, válvulas y circuitos de distribución
Las bombas de circulación pueden bloquearse después de un periodo prolongado con poco uso. Se comprueban su arranque, sentido de giro, consumo, estanqueidad, ruidos y vibraciones. Cuando existen bombas de reserva, debe verificarse la alternancia y que las llaves estén en la posición correcta.
También se prueban válvulas motorizadas, válvulas de corte y elementos de equilibrado. Una sala puede producir calor correctamente y, sin embargo, distribuirlo mal por un caudal insuficiente, una válvula que no abre o un desequilibrio hidráulico. El resultado suele ser conocido por los vecinos: unas viviendas alcanzan demasiada temperatura y otras no llegan al confort previsto.
7. Ajustar regulación, sondas y horarios
La regulación debe responder a la temperatura exterior y a las necesidades reales del edificio. En la puesta a punto se revisan sondas, centralitas, relojes, válvulas mezcladoras, consignas y curvas de calefacción. También se confirma el orden de arranque y parada de los equipos.
Una consigna excesiva no garantiza mejor confort: puede elevar la temperatura de impulsión, aumentar las pérdidas de distribución y provocar sobrecalentamiento en algunas viviendas. La guía del IDAE para instalaciones centralizadas recomienda definir con precisión horarios, regímenes, temperaturas y fechas de servicio, y comunicarlos a la empresa mantenedora mediante un único interlocutor.

8. Comprobar protecciones eléctricas y elementos de seguridad
La revisión incluye cuadros, cableado visible, contactores, protecciones, maniobras y puesta a tierra según el alcance del mantenimiento. En la parte hidráulica se comprueban válvulas de seguridad, presostatos, termostatos de seguridad y dispositivos de corte.
Estos elementos no están para mejorar el rendimiento, sino para llevar la instalación a un estado seguro cuando aparece una condición anómala. Deben probarse de acuerdo con el manual y sin anular enclavamientos para forzar el funcionamiento.
9. Realizar una prueba de funcionamiento completa
El cierre de la puesta a punto es una prueba real, con demanda de calefacción. Se observa la secuencia de arranque, la modulación, las temperaturas de impulsión y retorno, la estabilidad de la presión, la actuación de las bombas y la respuesta de la regulación.
Si es posible, conviene comprobar puntos representativos de la distribución y no limitarse a la sala. Así se detectan bolsas de aire, columnas sin caudal o diferencias de temperatura que solo aparecen cuando el circuito está trabajando.
Resumen: qué debe quedar comprobado antes del encendido
| Área | Comprobación principal | Señales que requieren actuación |
|---|---|---|
| Documentación | Manual, registro, certificado e incidencias | Partes incompletos, defectos pendientes o manual desactualizado |
| Sala de máquinas | Acceso, limpieza, ventilación, señalización y desagüe | Objetos almacenados, rejillas obstruidas o instrucciones ausentes |
| Generación | Caldera, quemador, humos y análisis de combustión | Arranques inestables, suciedad, valores fuera de ajuste o fugas |
| Circuito hidráulico | Presión, vaso de expansión, filtros, purga y estanqueidad | Rellenados frecuentes, agua en la válvula de seguridad o lodos |
| Distribución | Bombas, válvulas, alternancia y caudales | Ruidos, vibraciones, bloqueo o diferencias entre zonas |
| Regulación | Sondas, horarios, consignas y curva de calefacción | Sobrecalentamiento, respuesta tardía o maniobras incoherentes |
| Seguridad | Protecciones y dispositivos de corte | Alarmas, dispositivos puenteados o pruebas no documentadas |
¿Qué exige el RITE para el mantenimiento de una sala de calderas?
El RITE atribuye al titular la responsabilidad de que la instalación sea mantenida por una empresa habilitada, de que se realicen las inspecciones obligatorias y de que se conserve la documentación. En una comunidad de propietarios, esa responsabilidad corresponde a la propiedad de la instalación y se gestiona habitualmente a través del presidente y el administrador de fincas.
Para instalaciones con potencia térmica nominal total superior a 70 kW, el titular debe suscribir un contrato con una empresa mantenedora habilitada. La tabla 3.1 de la IT 3 establece una periodicidad mínima mensual para estas instalaciones. Cuando no exista Manual de Uso y Mantenimiento, la empresa contratada debe elaborarlo y entregarlo al titular.
Además, en los casos en los que es obligatorio el contrato de mantenimiento debe emitirse un certificado anual. El mantenimiento y la inspección energética reglamentaria de instalaciones de más de 70 kW son controles distintos: uno conserva y opera la instalación; el otro evalúa periódicamente su eficiencia conforme al procedimiento aplicable.
Responsabilidades del administrador, la comunidad y la empresa mantenedora
Administrador de fincas o responsable del edificio
- Coordinar la fecha de revisión con margen suficiente.
- Facilitar el acceso y reunir la documentación disponible.
- Trasladar incidencias de la temporada anterior de forma ordenada.
- Recibir el parte técnico y presentar a la comunidad las actuaciones necesarias.
- Conservar registros, certificados y presupuestos vinculados a la instalación.
Comunidad de propietarios
La comunidad debe asegurar el mantenimiento de sus instalaciones comunes y aprobar las actuaciones que excedan el mantenimiento ordinario cuando sea necesario. La información pública de la Comunidad de Madrid recuerda que corresponde a la comunidad contratar los suministros y mantener las instalaciones y zonas comunes.
Empresa mantenedora
La empresa habilitada ejecuta el programa de mantenimiento, actualiza la documentación técnica cuando corresponde, registra sus actuaciones y comunica los defectos detectados. Un parte útil debe indicar qué se ha comprobado, qué valores se han medido, qué anomalías existen y cuáles requieren corrección antes del arranque.
Problemas frecuentes que aparecen en la primera puesta en marcha
- La presión cae después de unas horas: puede existir una fuga, aire acumulado o un problema en el vaso de expansión.
- Una bomba no arranca: puede estar bloqueada, carecer de alimentación o recibir una orden incorrecta de la regulación.
- La caldera entra y sale de servicio continuamente: conviene revisar demanda, caudal, regulación, potencia mínima y secuencia de generadores.
- Unas plantas calientan y otras no: puede haber aire, válvulas cerradas, falta de caudal o necesidad de equilibrado hidráulico.
- La temperatura de impulsión es demasiado alta: puede deberse a una curva mal ajustada, una sonda incorrecta o una consigna fija inadecuada.
- Aparecen ruidos o vibraciones: deben revisarse bombas, soportes, aire en el circuito y condiciones hidráulicas.
Detectar estos síntomas en una prueba programada es muy diferente a hacerlo con el edificio ocupado y una demanda urgente de calefacción.
¿Cuándo debe programarse la revisión en Madrid?
No existe una fecha única de encendido aplicable a todas las comunidades. El horario y el periodo de servicio deben adaptarse al edificio, a sus acuerdos y a las condiciones exteriores. Como criterio operativo, la puesta a punto debería terminar varias semanas antes de la fecha prevista de arranque.
En Madrid suele ser razonable planificarla entre septiembre y principios de octubre. En edificios complejos, con defectos pendientes o repuestos de suministro lento, conviene adelantarla. Esperar a que los vecinos pidan calor elimina el margen para probar, comparar mediciones y corregir con calma.
Preguntas frecuentes sobre la puesta a punto de salas de calderas
¿Es suficiente encender la caldera unos minutos?
No. El arranque confirma únicamente que el generador puede ponerse en marcha. Una puesta a punto debe comprobar también combustión, presión, caudales, bombas, válvulas, regulación, seguridades y respuesta de la distribución.
¿Hay que hacer una revisión todos los años?
Las operaciones y periodicidades dependen del tipo de equipo, la potencia, el uso, el Manual de Uso y Mantenimiento y las instrucciones del fabricante. En instalaciones de más de 70 kW, el RITE establece mantenimiento mensual y contrato con empresa mantenedora habilitada.
¿Puede encargarse el conserje o un vecino?
El personal del edificio puede comunicar incidencias y facilitar el acceso, pero las operaciones de mantenimiento sujetas al RITE corresponden a una empresa mantenedora habilitada. Nadie no cualificado debe manipular quemadores, líneas de combustible, cuadros o dispositivos de seguridad.
¿Por qué baja la presión después del verano?
Las causas posibles incluyen pequeñas fugas, purgadores, descargas de válvulas de seguridad o un vaso de expansión sin precarga suficiente. Rellenar sin diagnosticar puede ocultar el problema y perjudicar la calidad del agua del circuito.
¿Mantenimiento e inspección reglamentaria son lo mismo?
No. El mantenimiento conserva la instalación y atiende su funcionamiento ordinario. Las inspecciones reglamentarias se realizan con el alcance y la periodicidad establecidos por la normativa competente. Superar una inspección no sustituye el programa de mantenimiento.
¿Qué documentación debe recibir la comunidad?
Como mínimo, un parte con las operaciones realizadas, las mediciones relevantes, las anomalías detectadas y las recomendaciones. Cuando corresponda, también debe disponer del contrato, el Manual de Uso y Mantenimiento, el registro de operaciones, el certificado anual y los informes de inspección.
Mantenimiento de salas de calderas en Madrid con Climatermia
Climatermia instala, mantiene y repara sistemas de calefacción e instalaciones térmicas en Madrid desde 2005. Trabajamos con comunidades de propietarios, administradores de fincas, empresas y edificios terciarios, tanto en actuaciones preventivas como en diagnóstico y corrección de averías.
Si necesitas preparar una central térmica para el invierno, revisar el contrato existente o resolver incidencias de presión, combustión, bombeo o regulación, consulta nuestro servicio de mantenimiento y reparación de calefacción y nuestra página de calefacción central en Madrid.
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